La risa y el Tamoxifeno

La una de la madrugada, estoy en la sala de espera de urgencias, acompañando a Ana, una de mis mejores amigas. Los demás pacientes nos miran extrañados, no podemos contener las carcajadas, es mirarnos o decir algo y reír sin parar. He perdido la cuenta de las veces que la he acompañado a urgencias o al médico en el último año. Taquicardia, histeria, depresión, ansiedad, dolores musculares, óseos…Siempre acaba igual, riéndonos, llorando de risa. Esta vez, el doctor al ver nuestros ojos acuosos, intenta calmarnos con palabras de ánimo, lo que provoca más lágrimas en el intento de aguantarnos la risa.
Fue operada de cáncer de mama dos años antes y se le practicó una mastectomía total; con una situación familiar difícil, soportó las sesiones de quimio y radioterapia, aceptó verse amputada temporalmente y sin su bonita melena. Hay que ponerse en la piel de una mujer, para entender lo duro que es mirarse al espejo y verse así. Todas las amigas que han pasado por lo mismo, lo han llevado con mucha entereza y alegría por estar vivas.
Y una vez aceptado  y superado todo lo anterior, viene el Tamoxifeno,que han de tomar durante 5 años. Los efectos secundarios de este medicamento son tremendos y les acaban afectando a nivel físico y psíquico. He comprobado que la mejor manera de contrarrestarlos, aparte de la ayuda psicológica y psiquiátrica, ( si la precisan),es la risa y la relajación. Ellas continúan con su vida, ya no están enfermas, las personas que estamos a su alrededor tendemos a ignorar que siguen convalecientes y no entendemos sus reacciones desproporcionadas, su apatía o su cansancio. Creemos que están curadas.
Ya tienen su melena y como han cogido peso, dan un aspecto lozano y resplandeciente. Pero son frágiles, necesitan mucho cariño y comprensión, necesitan aprender a mimarse ellas mismas, aprender a ser ellas su prioridad y sobretodo necesitan amigas que las hagan reír incluso en los momentos más difíciles.
Ya no hemos vuelto a urgencias, Ana ya no necesita ayuda psicológica, duerme bien y aunque se cansa, ya no tiene tantas molestias. Ríe mucho y su tiempo libre lo dedica a mimarse, a hacer lo que mas le gusta y a coger fuerzas para la operación de reconstrucción mamaria.

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