Últimamente estoy tan ocupada que apenas tengo   tiempo para publicar  en el blog. Entre otras  muchas   cosas,     colaboro con la web  Cuestionandote.com escribiendo sobre viajes y temas variados .  Así que he pedido a mi amigo Diego Ortega, psicólogo y colaborador de la misma web, que me “prestara” uno de sus artículos publicados hace un tiempo. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

EN BUSCA DE LA FELICIDAD…

  • ¿Es feliz?

  • No, en absoluto. A veces estoy feliz. Pero no soy feliz. Creo que ese estado solo puede alcanzarse a través de una disciplina mental muy desarrollada, o como consecuencia de una lesión cerebral. Supongo que ahora no soy feliz porque, como ser vivo, no estoy diseñado para serlo. La naturaleza no suele sacar nada en claro de la felicidad; es mucho más constructiva y solidaria la insatisfacción.

Fue esta respuesta dada por el director de cine Nacho Vigalondo en una entrevista para Cuestionandote.com la que me hizo reflexionar acerca de este tema y creo que es de recibo reflejarla como punto de partida de este viaje a través de mis letras en el que intentaré a la par que ustedes buscar el camino de la felicidad… si es que lo hay.

Si atendemos a lo que dice la RAE de la palabra felicidad vemos que en su primera acepción la define como “estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. Leído esto no me queda otra cosa que sonreír tímidamente puesto que creo firmemente que es precisamente lo que nos hace paradójicamente infelices. Quizá sea la permanente y continua persecución de ese bien (pongan ustedes aquí a la pareja perfecta, un trabajo mejor, unas vacaciones de ensueño…) lo que nos impide serlo. Y si a esto le unimos la tendencia general que tenemos de focalizar todas nuestras energías en lo que va mal en lugar de valorar mucho más el gran universo de lo sencillo pues…

Por supuesto que aquí entrarán en juego los valores en los que hemos sido educados, nuestra personalidad, nuestro carácter… pero estarán conmigo en que incluso hasta al que se levanta con el pie derecho, canta en la ducha y no se agobia por tardar una hora en llegar a su trabajo por culpa de un atasco le cuesta acabar el día optimista, alegre y por ende, feliz. Es innegable además, que pasamos los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses e incluso los años, haciendo listas, marcándonos retos, cumpliendo objetivos… sin darnos cuenta que todo esto aunque si bien por un lado nos ayuda a crecer, a mejorar y a llevar una vida en definitiva más ordenada, por otro nos aleja de vivir el presente, de apreciar y disfrutar del aquí y el ahora. La felicidad ha de estar fundamentada en algo interno; somos nosotros los que debemos ser o intentar ser felices independientemente de lo que tengamos puesto que cuando tachemos la décima cosa de esa lista con todo aquello que nos hará infinitamente felices haremos otra nueva con veinte más que nos impedirá disfrutar de lo logrado y, por lo tanto, el círculo jamás acabará de cerrarse. Primero con mucha ilusión nos sacamos el carnet de conducir y nos vale con intentar con gran esfuerzo comprarnos un cochecito de segunda mano que enseguida se nos queda pequeño y pensamos que sería mejor comprarnos ese Seat último modelo que evidentemente desearemos cambiar tan pronto como podamos por un Audi y… suma y sigue. Es un mero ejemplo y seguramente algo extremo pero que creo que ilustra perfectamente nuestra manera de sentir y actuar sin darnos cuenta, tristemente, que aún sin coche deberíamos seguir siendo igualmente dichosos.

¿Cómo ser por tanto, felices? Pues siendo plenamente conscientes de que independientemente de lo complicadas que sean las circunstancias externas que nos toque vivir mi estado interior lo decido yo y YO y solo YO decido ser feliz. Tener una sonrisa hoy en día es raro y está incluso sobrevalorado. Está claro que la “norma” aconseja anclarse en la pena y el drama ya que instalados en el victimismo hoy por hoy se funciona mejor pero… ¿No les gustaría ser diferentes? Pues… cuando abran la puerta del armario por la mañana y escojan la corbata o el bolso que llevarán, mírense en el espejo y no se olviden de pintarse una sonrisa 😉 Les aseguro que su vida aunque no sea más fácil, será… mejor. Es su elección sentirse bien o mal y ahí no me voy a meter ya que el derecho a la pataleta, a la frustración, a la desesperanza… lo tenemos todos pero… si está demostrado que esta manera de sentir no nos ayuda y además, nos hace perder energías quizás sea el momento de cambiar de estrategia ¿no? Hagan, si quieren, una lista de veinte o veinticinco cosas que van bien en su vida y verán como son conscientes en ese preciso momento de que todo va mucho mejor de lo que piensan y, si no es así, tampoco se agobien porque aunque suene a tópico es bien cierto que tras la tormenta por muy intensa que sea, siempre, SIEMPRE sale el sol y de hecho, es esto en lo que consiste el camino de vivir. Habrá momentos buenos, malos y regulares, situaciones más y menos felices pero si aceptamos nuestra vida como es, intentando mejorar sí pero sin perder el objetivo principal de disfrutar de nuestro día a día, seremos no sé si permanente felices ya que en mi modesta opinión eso es algo cíclico pero desde luego viviremos muchoooooo más alegres y créanme que esto, ya es mucho.

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2 comentarios

  1. Gracias por el artículo, es muy interesante y útil. Me encanta tu camiseta con hojas en blanco y negro y tu look con los shorts. Supongo que eres tu…

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